viernes, 18 de julio de 2014
Una historia...
El primer Vickyno nace del amor incondicional.
Muchas cosas estaban por cambiar en la vida de América cuando el muñeco que para ella significaba lo único seguro en su vida se extravió irremediablemente.
Todos los niños tienen un muñeco especial, ese que es su mejor amigo, que les da seguridad, y que los acompaña a todos lados compartiendo juegos, aprendizajes y ayudándolos a crecer.
Recorrimos calles y plazas buscando el conejo de América sin suerte alguna. La angustia crecía, y la familia entera se movilizó por jugueterías en busca de un muñeco que se le pareciera. Fue imposible encontrar uno.
América necesitaba un nuevo mejor amigo, y desde ese impulso surge el deseo: suspender por un rato las entregas de la universidad, poner manos a la obra, hacer un nuevo conejo.
Claro que no era igual, pero éste nacía para cumplir la misma función, y tenía en su haber todo el amor que una pone cuando lo primero que se persigue es el fin de la angustia de un ser querido.
Así nació el primer Vickyno, nombre que América eligió para su nuevo mejor amigo.
Hoy América y Vickyno viven entre montañas, los fines de semana salen a jugar al sol, y hacen picnics en hermosos lugares verdes. Y los días de semana van juntos al jardín, duermen la siesta, juegan con otros amigos.
Son inseparables.
Vickynos nace con el deseo de ser eso. No son sólo objetos. Son pequeños amigos que, en cuánto te des cuenta, vas a adorar!!
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